Sobre Ratones y Hombres

Me apropio del título de la famosa novela de John Steinbeck, pero hoy no vamos a hablar de literatura sino de neurofisiología.

El hipotálamo es una estructura cerebral que tiene estrecha comunicación y relación con la hipófisis (glándula pituitaria). Entre ambos configuran una especie de central de control de un sistema hormonal y nervioso que interviene en el funcionamiento del organismo de los mamíferos. Es muy importante señalar que este sistema se relaciona con múltiples estructuras, entre ellas la corteza cerebral, sede de la conciencia en el ser humano: inteligencia, memoria, amor, voluntad, etc. Tengamos en cuenta que toda (o casi toda) nuestra conducta puede ser controlada/modulada por la corteza cerebral. La referencia a los ratones se debe a que una buena parte de nuestro conocimiento de tales mecanismos se deriva de experiencias con ratones y la extrapolación de los resultados de esas experiencias al ser humano.

¿Cómo funciona? En nuestro intento de averiguarlo intervienen los ratones como protagonistas, ya que lo que hacemos con ellos (los ratones) no lo podemos hacer con seres humanos. Hace ya cierto tiempo se demostró que un área lateral del hipotálamo está involucrada en la conducta orexigénica, es decir, el deseo de comer: si se lesiona, sobreviene una anorexia total, el ratón se muere de hambre. Otros núcleos hipotalámicos determinan la saciedad. Si se lesionan el resultado es hiperfagia: comer y comer y comer, hasta la obesidad del ratón.

Claro, en Biología nada es tan sencillo así. El hipotálamo recibe señales de varios tipos: hormonales, de neurotransmisores y de moléculas circulantes en la sangre como la glucosa y los ácidos grasos que interactúan con sus receptores cerebrales. Según la concentración de cada uno de ellos y de su conjunto, se dispara una serie de reacciones (se dice que es una cascada) que por medio de varios neurotransmisores inducen, por ejemplo, a comer. Entonces llegan otras señales, unas provenientes del nervio vago (que inerva el estómago) y otras por medio de hormonas del estómago, como la grelina, que determinan señales de saciedad: dejar de comer.

Eso sin contar con el papel de la corteza cerebral, de la cual no sabemos cómo interviene en los ratones y tampoco en los humanos. En cuanto a los roedores ¿Habrá ratones golosos voluntariamente? ¿Habrá ratones bondadosos y solidarios que comparten su comida con los hambrientos? ¿Ratones que comen picante? ¿Que deciden hacer un régimen dietético? De los humanos sí sabemos que hay de todo tipo, pero no sabemos por qué y en nuestro intento de averiguar ese por qué los ratones realmente no ayudan mucho.

El ayuno intermitente es un método poderoso para controlar la masa corporal. Es posible que el hecho de ayunar con frecuencia por varias horas ponga en marcha mecanismos genéticos que están adormecidos en la vida moderna, en la cual la preocupación no es conseguir comida… ¡Sino más bien no comer mucho!

En el libro “Camino a la Salud” ofrezco mucha más información respecto al tema de la regulación del apetito y la masa corporal, así como un método personal para controlar el sobrepeso. https://www.amazon.com/author/carlos.dieta.gradual

 

camino a la salud-14

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